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Van por fábricas que contaminan en Nuevo León

Diputados y Gobierno intentan implementar impuesto a la industria que contamina, mientras empresarios buscan aplazar medida



Monterrey.- Por un lado, los diputados urgen a aplicar un nuevo impuesto ambiental a las empresas contaminantes. Por el otro, las fábricas piden tiempo.

Con el argumento de la recesión económica causada por la pandemia del Coronavirus, los industriales de Nuevo León presionan para atrasar la implementación del nuevo impuesto que deberán pagar por contaminar.

La iniciativa, presentada por diputados federales del PAN desde junio pasado, podría estar lista y aprobada en el Congreso local este mismo año, previó Hernán Salinas Wolberg, uno de sus impulsores.

Mientras, el secretario estatal de Desarrollo Sustentable, Manuel Vital, dijo en entrevista con ABC Noticias que el plan es comenzar a contabilizar las emisiones industriales desde el próximo año y aplicar el nuevo gravamen a partir del 2022.

El proyecto consiste en fijar una cuota económica por tonelada de emisión. Este modelo tributario ya opera en los estados de Zacatecas y Tamaulipas, mientras que Jalisco y Nuevo León se encuentran discutiendo proyectos prácticamente idénticos, explicó el experto ambiental, Rolando Ibarra.

La zona metropolitana de Monterrey es una de las más contaminadas del país, debido en parte a su gran actividad industrial, lo que impacta negativamente la salud de sus más de cuatro millones de habitantes.

La iniciativa plantea gravar las emisiones de gases de efecto invernadero, los cuales favorecen el cambio climático, área en la que según expertos México ha mostrado avances modestos.

Petición industrial

"La industria argumenta que el país está en recesión y que un nuevo impuesto agravaría su situación, evidentemente están pidiendo una ampliación del plazo", expresó el diputado federal el PAN, Hernán Salinas Wolberg, quien junto con su correligionario Carlos de la Fuente, presentó la iniciativa de Impuestos Ambientales el pasado 22 de junio, para su discusión en el Congreso estatal.

"Llevamos dos meses de diálogo y éste obviamente no ha concluido, pero es un tema que apremia y deben buscarse soluciones en el plazo más corto posible", advirtió Salinas al referir que en dos semanas los legisladores celebrarán una nueva reunión con industrial y gobierno para avanzar el el proyecto del nuevo impuesto.

También dijo que el objetivo es que el gravamen sea aprobado este mismo año, antes que concluya el periodo ordinario de sesiones. De aprobarse esta iniciativa, las industrias tendrían que pagar aproximadamente $260 pesos por cada tonelada de contaminante generado, de una lista que incluye en total seis tipos de gases, como el CO2, el metano y el Óxido Nitroso.

No obstante, Salinas Wolberg, explicó que el modelo de penalización aún se está estudiando y podría complementarse o sustituirse por multas.

El mayor enemigo

La iniciativa no está dirigida a fijar impuestos por uso de determinados combustibles, ya que esto no es facultad de los estados. El proyecto se enfoca en emisiones, pero indirectamente impacta el uso del combustóleo, un energético altamente contaminante que utilizan diversas industrias para generar calor, entre ellas la refinería de Pemex en Cadereyta.

"Las condiciones de Nuevo León son particulares porque nosotros tenemos un buen suministro de gas natural y es menos contaminante que los otros combustibles", explicó el secretario de Desarrollo Sustentable, Manuel Vital.

"Los combustibles líquidos y sólidos, cuando los quemas, producen mayores emisiones que el gas natural", amplió al decir que el Estado está trabajando para propiciar el uso generalizado de este combustible. Agregó que el fin último del proyecto es que las industrias inviertan en procesos más limpios para disminuir sus niveles de contaminación.

Entre los contaminantes más dañinos para la salud de las personas están las PM2.5, unas partículas microscópicas con capacidad de penetrar profundamente en el sistema respiratorio causando diversos tipos de enfermedades. Algunos de los gases que serán penalizados son precursores de estas partículas.

Aunque representan una erogación para las empresas, este tipo de cobros son una tendencia mundial y además la iniciativa plantea que las inversiones que hagan las industrias para reducir sus emisiones se tomen a cuenta en el pago del nuevo impuesto, explicó el experto ambiental Rolando Ibarra.

En tanto, el diputado Jesús Nava, vocal de la Comisión de Medio Ambiente del Congreso estatal, criticó que en la industria local haya apatía para actuar en favor de una baja en la contaminación y anticipó que en las negociaciones "va a faltar la buena voluntad" de ese sector. No obstante, advirtió, a la salud de los regiomontanos "no se le puede poner precio".

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